Aprender a vivir en paz con Dios

Filipenses 4:6-7

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias, y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

La intención de Dios para con nosotros sus hijos es que vivamos en paz, que esta sea una forma de vida y no que solo la tengamos en medio de un conflicto. En Romanos 12:18 nos exhorta que, “En cuanto de vosotros dependa” y esto no hace referencia a una posición de espectador, sino a hacer todo lo posible por vivir en paz y aun cuando otro sea el que nos ha ofendido está en nosotros el buscar la oportunidad de restablecer la paz.

Lo contrario a la paz es la ansiedad y esta no es más que exceso de futuro, denotando de esta manera nuestra falta de confianza en la intervención de Dios en nuestras vidas. Por lo que, es importante recordar que aun en medio de los desaciertos, conflictos y decepciones que experimentamos a diario, el Espíritu Santo está obrando conforme al propósito de Dios aunque nosotros no estemos viendo con nuestros ojos naturales una manifestación palpable y teniendo la convicción de que el trono de Dios permanece firme, obrando a nuestro favor, por tanto debemos poner toda ansiedad a los pies de Cristo y confiar en su fidelidad.

Pablo exhortó que mantengamos paz escribiendo desde una cárcel, lo cual mostraba la realidad que él estaba atravesando. Y allí en medio de ese proceso difícil él esperaba un veredicto favorable. El tener esta posición trae como resultado un milagro.

• La medicina preventiva a todo tipo de ansiedad:

• Apelar a la presencia de Dios.

• Nuestra fe y confianza debe afianzarse más en medio de la crisis y adversidades.

• Creer y confiar en que Dios está cerca y conoce nuestra condición.

Mateo 6:25 nos dice: “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?”. Aun en medio de la ansiedad debemos aprender a confiar en el Señor y no querer solucionar la situación por fuerzas humanas. Una mentalidad libre de preocupación es la que tiene un exceso de confianza de la dependencia de Dios para todo en su vida y es aquella está gobernada por la paz de Dios. Identifiquemos si estamos presentando algunos signos de ansiedad:

Doble ánimo o pensamientos fluctuantes.

• Temores.

• No hay un sentir espiritual.

Recordemos que todo problema debe exponerse primero en la presencia de Dios, pues la ansiedad viene cuando los pensamientos y los sentimientos van en direcciones opuestas y es provocada por la creación mental de expectativas erróneas, o expectativas de que algo fluye de una manera específica y la realidad no coincide con ese resultado. Por lo que, la ansiedad requiere de la intervención de la presencia del Señor en nuestras vidas. Y solo cuando fijamos nuestra mirada en el Señor, permaneceremos en Su gozo y paz. Hebreos 12:1-3

Para combatir la ansiedad debemos:

• Orar a Dios correctamente con acción de gracias. Daniel 6:10

• Pensar correctamente. Isaías 26:3

• Entender el poder de Dios. Romanos 8:29

En medio del proceso debemos vivir una vida en oración y en la palabra de Dios. Hay un reposo para el pueblo de Dios, que consiste en algo más que un día, una fecha o la cesación de conflictos y dificultades, el verdadero reposo de Dios se llama “Cristo”. Por eso Él dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. Mateo 11:28-29

Cuando tenemos convicción de lo que significa permanecer en la presencia de Dios, tendremos paz en medio de los procesos y nos gozaremos por medio de nuestra confianza en Él.

Fuente: Congregación Cristiana

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