Aprende a resistir la tentación

¡Sí Puedes!

Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano- 1 Corintios 10:13 (NVI)

Todos nos enfrentamos con la tentación— Es una parte inevitable de la vida. La pregunta no es ¿serás tentado? La pregunta es ¿cuándo sea tentado estaré preparado?

Realmente quisiera que entiendas esto: La tentación puede ser vencida. Deja de decir, “Joyce, no puedo” Quita el “¡No puedo!” de tu vocabulario.

Por un lado, tienes razón, con tus propias fuerzas y por tus propias habilidades no podrás. Pero cuando nutras tu corazón con la Palabra de Dios, cuando descansas en las fuerzas del Señor y confías en las promesas de Él, no hay tentación que no puedas vencer.

A través de los años, me he dado cuenta de cinco cosas que hacen la diferencia y te ayudarán a vencer las tentaciones. En primer lugar, se necesita ser sabio. Piense acerca de las decisiones que estás por tomar y analiza las consecuencias de estas decisiones antes de tomarlas. La sabiduría se enfoca hacia adelante.

Lo siguiente es que tienes que creer que puedes resistir la tentación. La condenación, la culpabilidad y la vergüenza se alimentan del ímpetu; si logras controlar esas las emociones a tiempo perderán su poder, pero una vez comienzan a rodar son difícil de frenar. En tercer lugar, al reflexionar sobre las tentaciones, debemos considerar que forman parte normal de la vida. Si estás a la expectativa de una batalla, siempre estarás preparado para luchar.

En cuarto lugar, evita las áreas de debilidad. No te pongas en situaciones en las que puedas caer fácilmente. Si luchas con la administración de tus finanzas, ¡no te vayas al centro comercial donde no te alcanzará para comprar las cosas que deseas!

Finalmente, no te des demasiado crédito. Nunca nos graduamos de la materia llamada tentación. Es demasiado fácil creer que se has alcanzado madurez y que ya no tropezarás, pero cuando uno piensa de esa manera, se convierte en presa fácil.

Dios quiere que confíes en que Él te traerá victoria en cada área de tu vida. ¡Por su gracia es posible alcanzarla!

Oración final: Dios, entiendo que la tentación forma parte de la vida. Ayúdame a no encontrarme desprevenido ni sorprendido cuando llegue. Gracias por la sabiduría y la gracia que impartes para que yo pueda sobrellevar cualquier tentación, y para que pueda vivir en Tu victoria.

Fuente: Joyce Meyer

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