«Fuertes» y «débiles» en la fe

La fortaleza de un hermano no debe intimidar y menospreciar a un hermano débil

La fortaleza de un hermano no debe intimidar y menospreciar a un hermano débil, sino que debe ser una ayuda eficaz. Qué triste que los que se creen fuerte a veces son una amenaza para el débil.

Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Romanos 15:1

¿Soportar las flaquezas de los débiles?

El débil puede ser una carga para la Iglesia, y es por eso que los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles.  El hecho de que un hermano sea débil en la fe no significa que no puede llegar a ser un instrumento en las manos de Dios.  Es por eso que el fuerte no debe menospreciar a los débiles, porque  los débiles necesitan de su ayuda.

También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos. 1 Tesalonicenses 5.14

En una congregación están los ociosos, los de poco ánimo y los débiles, y se nos manda a ser pacientes con ellos.

El más fuerte dentro de la congregación tiene algunas áreas débiles, si soy fuerte en algo es para ayudar al débil, porque yo necesitaré que alguien me ayude en mis áreas débiles. Al final, si todos reconocemos esta verdad seremos más humildes delante de Dios y de nuestros hermanos.

No se debe enseñar o amonestar al débil bajo la presión del rechazo, sino que mostrando nuestro deseo de que se incorporen al cuerpo de Cristo puede fortalecerlos mucho más. Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. Romanos 14:1

El débil necesita una atmósfera de amor, porque aún su propia debilidad no le hará entender que lo que él ve como un trato fuerte es para ayudarlo. Es por eso que el amor edifica. Los que se creen fuertes no deben ser legalistas, más bien deben usar el lenguaje del amor que edifica.

El fuerte podrá conquistar muchas cosas, pero tendrá que edificar al débil en amor.  Esta enseñanza debe estar en el corazón de un pastor, porque a veces ponemos nuestras miradas en los fuertes de la congregación y son ellos los que con más facilidad nos fallan y nos traicionan.  Yo soy testigo de lo que 1 Corintios 12.22 dice: Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios.

Trabajar con los más débiles en la iglesia nos preocupa, porque aparentemente son un caso perdido. Sin embargo, mientras los fuertes están concentrados en mover montaña, los débiles son los que están dispuestos a mover las sillas de la congregación. Mientras  los fuertes quieren limpiar una nación completa, los débiles son los que limpian la congregación. Mientras los fuertes predican con mucha elocuencia, el débil sabe que debe hacerlo para Dios y con el corazón quebrantado.

¿Cuantas cosas quedarían paralizadas si fuera por los «fuertes»?

El fuerte se cree muy sabio, es por eso que la palabra de Dios nos enseña: Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.  1 Corintios 1:25. El «fuerte» llega a ser un obstáculo que impide que Dios levante nuevos discípulos de gran ayuda para la congregación, pero Dios levanta al débil para hacer lo que los fuertes no están haciendo. Es por eso que la Biblia dice: y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 1 Corintios 1:27.

El fuerte se hace sabio en su propia opinión y no sigue las instrucciones de otros, se le hace difícil, pero el débil espera que se le guíe y va a donde se le llama.  En Lucas 14 Jesús habla de una gran cena, donde los invitados empezaron a tener excusas para no ir, y entonces lo que no fueron invitados al principio, se sentaron en la mesa que otros habían rechazado. En la cena estaban los que no calificaban, así pasa en las congregaciones que lo que aparentemente no califican están sentados fielmente con el pastor en la mesa.

Hay iglesias que fueron rechazadas, y Dios las ha levantado por medios de pastores que no tienen el estudio necesario para edificar iglesias, pero no rechazaron el llamado. Hoy hay personas en posiciones que aparentemente no califican, hasta el pastor ora para poder entender por qué el fuerte que debe estar en esa posición la abandonó.  Qué bueno que Dios nunca dejará caer su obra, porque aún nosotros si callamos las piedras hablarán.

Quiero finalizar repitiendo lo siguiente: El hecho de que un hermano sea débil en la fe no significa que no puede llegar a ser un instrumento en las manos de Dios.

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