La esperanza del cristiano

La mayoría de las personas entienden la esperanza como un pensamiento ilusorio, algo así como: «espero que algo suceda». Esto no es lo que la biblia da a entender con esperanza. La definición bíblica de esperanza es «expectativa segura». La esperanza es una firme seguridad con respecto a las cosas que no son claras y desconocidas (Romanos 8:24-25; Hebreos 11:1, 7). La esperanza es un componente fundamental de la vida de los justos (Proverbios 23:17-18). Sin esperanza, la vida pierde su sentido (Lamentaciones 3:18; Job 7:6), y en la muerte no hay esperanza (Isaías 38:18; Job 17:15). Los justos que confían o ponen su esperanza en Dios, serán ayudados (Salmo 28:7), y no serán confundidos, avergonzados o decepcionados (Isaías 49:23). Los justos, que tienen esta confiada esperanza en Dios, tienen una frecuente confianza en la protección y la ayuda de Dios (Jeremías 29:11) y están libres del temor y de la ansiedad (Salmo 46:2-3).

La idea del nuevo testamento de la esperanza, es el reconocimiento de que en Cristo se encuentra el cumplimiento de las promesas del antiguo testamento (Mateo 12:21; 1 Pedro 1:3). La esperanza cristiana está arraigada en fe en la salvación divina en Cristo (Gálatas 5:5). La esperanza de los cristianos se hace realidad por medio de la presencia del Espíritu Santo prometido (Romanos 8:24-25). Es la esperanza futura de la resurrección de los muertos (Hechos 23:6), las promesas dadas a Israel (Hechos 26:6-7), la redención del cuerpo y de toda la creación (Romanos 8:23-25), la gloria eterna (Colosenses 1:27), la vida eterna y la herencia de los santos (Tito 3:5-7), el retorno de Cristo (Tito 2:11-14), la transformación a la semejanza de Cristo (1 Juan 3:2-3), la salvación de Dios (1 Timoteo 4:10) o, simplemente, Cristo mismo (1 Timoteo 1:1).

La certeza de este bendecido futuro está garantizada a través de la morada del Espíritu (Romanos 8:23-25), Cristo en nosotros (Colosenses 1:27), y la resurrección de Cristo (1 Corintios 15:14-22). La esperanza se produce cuando soportamos en medio del sufrimiento (Romanos 5:2-5), y es la inspiración detrás de la resistencia (1 Tesalonicenses 1:3; Hebreos 6:11). Los que esperan en Cristo, verán a Cristo exaltado en la vida y en la muerte (Filipenses 1:20). Las promesas confiables de Dios nos dan esperanza (Hebreos 6:18-19), y podemos enorgullecernos de esta esperanza (Hebreos 3:6) y demostrar gran denuedo en nuestra fe (2 Corintios 3:12). Por el contrario, se dice que aquellos que no depositan su confianza en Dios no tienen esperanza (Efesios 2:12; 1 Tesalonicenses 4:13).

Junto con la fe y el amor, la esperanza es una virtud perdurable de la vida cristiana (1 Corintios 13:13), y el amor nace de la esperanza (Colosenses 1:4-5). La esperanza produce gozo y paz en los creyentes a través del poder del Espíritu (Romanos 12:12; 15:13). Pablo atribuye su llamado apostólico a la esperanza de la gloria eterna (Tito 1:1-2). La esperanza en el retorno de Cristo es la base para que los creyentes se purifiquen en esta vida (Tito 2:11-14, 1 Juan 3:3).

Fuente: Got Questions

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