Convertirse en un evangelista

¿Cómo puedes convertirte en un evangelista totalmente eficaz?

La clave para convertirte en el mejor evangelista.

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.” Mateo 28:19.

Esta es la gran comisión, el objetivo principal y la meta que Jesús tenía para los discípulos. En su infinito amor y sabiduría quería que tantos como fuera posible llegaran a una vida de paz y armonía con Dios. (2 Pedro 3:9)

Por desgracia, el diablo se empeña bastante en hacer que las personas vayan por el otro camino. Y algunas veces, a pesar de tu mejor esfuerzo, simplemente terminas alejando aún más a la gente cuando tratas de convertirlas a Cristo.

Trabaja en tu salvación

Pablo escribe claramente que la manera de salvar a otras personas es viéndose a uno mismo. “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.” 1 Timoteo 4:16.

Esto puede parecer al revés, pero en realidad es sabiduría. Pablo sabía que nadie se dejaría persuadir por alguien llamado “cristiano” tratando de vender una vida que él mismo no vivía. Así que la manera de promover el cristianismo es viviéndolo tú mismo.

Toda la gran comisión se puede llevar a cabo siguiendo la sencilla exhortación de Pablo. No escribe que tú debes tener cuidado de ti mismo y de la doctrina y que después de un tiempo puedes ir y salvar a los que te escuchan. Por el contrario, es justamente teniendo cuidado de ti mismo que puedes llevar a otros a Cristo.

En otras palabras dice Pablo que si quieres ayudar a la gente a ser salva, entonces debes prestar atención a lo que Dios te dice que debes hacer en tu propia vida. Y Él hace el resto. Él te guía de modo que sabes cuándo hablar, qué decir, y cómo lo vas a decir.

Una vida atractiva

Si lees un poco antes en 1 Timoteo 4 puedes ver algunas de las cosas que Pablo quiere decir cuando escribe; ten cuidado de ti mismo y de la doctrina.

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. ¡Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos!” 1 Timoteo 4:12-15.

Sé un ejemplo en el amor, en pureza, en fe, en conducta, lee la doctrina, presta atención a las exhortaciones que recibes. En pocas palabras, haz la voluntad de Dios en tu vida. Y la voluntad de Dios es que seas libre del pecado y vivas una vida que es santa, pura y sin mancha.

Así serás como Pablo que escribe: “Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder.” 1 Corintios 2:4. Cuando avanzas de esta forma entonces Dios te da el poder cuando hablas, tus palabras no son sólo palabras persuasivas, sino que tendrán contenido, poder y sabiduría de una vida fiel. “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.” Colosenses 4:6.

Quizás tú eres la única Biblia que las personas leen a tu alrededor. Si no pueden ver que cada vez eres más libre del pecado, y que cada vez eres más lleno de alegría, paz, humildad, amabilidad, paciencia y bendiciones entonces ¿por qué querrían ser un cristiano?

Dios obra en nosotros

Está escrito que “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Filipenses 2:13. Y como sabemos que la buena voluntad de Dios es que la mayor cantidad posible sea salva, entonces sabemos que Dios obrará en nosotros para lograr este objetivo.

Cuando eres 100% obediente a todo lo que Dios pone en tu corazón que hagas, y vives una vida que es pura, sin mancha, y santa, Él podrá usarte para salvar a los que te rodean y llevarlos a Cristo.

También está escrito que “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere.” Juan 6:44. Nadie que alguna vez se ha convertido a Cristo ha sido convertido por otra persona. Es Dios quien los lleva hacia Él. Sin embargo, puedes ser un colaborador de Dios y una herramienta que puede utilizar para llevar a las personas hacia Él.

Dios quiere que los hombres sean salvos. Y cuando quieres lo que Dios quiere Él te utiliza para ayudar a lograr este objetivo. Y a pesar que parece al revés, la manera de hacer esto es viéndose a sí mismo y preguntárse “¿Dios, qué quieres que haga con mi vida? ¿Qué pecado puedo purificar en mí? ¿Qué nuevas profundidades de orgullo e hipocresía debo terminar en mi vida? ¿Cómo puedo mostrar de mejor manera la vida de Cristo en mí?”

Cuando esa luz pura y blanca resplandezca en ti; cuando las cosas que dices y haces reflejan lo que Cristo mismo habría dicho o hecho; cuando hay una profunda paz y alegría, y pureza irradia de ti, entonces los demás no pueden dejar de notarlo.
Allí Dios realmente puede utilizarte y tienes la capacidad de conducir a las personas a Cristo.

Fuente: Cristianismo Activo

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